El robo del Rexona

Últimamente estoy muy despistada. Aunque es una virtud que me caracteriza normalmente, tengo que reconocer que el viernes pasado llegó a límites críticos y, tal como lo leeis, ROBÉ EN EL MERCADONA.

Hasta donde me llega la memoria sólo recuerdo haber usufructuado algo ajeno a la tierna edad de siete u ocho añitos, en el Aurrerá (supermercado del momento) de al lado de casa y junto a mi hermano mayor, Pedro. Debió ser que aprovechando que estaba la cajera cobrando a mi madre, Pedro y yo nos escondimos debajo del abrigo algunas chucherías de esas que exponen junto a las cajas, para que las pilles mientras haces la cola en los grandes supermercados (exáctamente lo que hicimos nosotros). Pero claro, cuando al salir del super mi madre nos pidió que le diéramos la mano... empezaron los problemas. Sujetar las golosinas robadas debajo del abrigo no era tarea fácil si había que ir cogido de mi madre, así es que nos pillaron. Cómo no, tuvimos que devolverlo todo y con gran bochorno, según parece, porque todavía lo recurdo.

Pero visto lo ocurrido el viernes parece ser que los años dan experiencia en ésto y mi último atraco salió a la perfección, tanto, que ni yo misma fui consciente del robo hasta varias horas después.

Iba yo tan despistada haciendo la compra con mi carrito que no me di cuenta de que (¡lo juro!) al llegar a la sección de droguería del Mercadona y elegir el desodorante que iba a comprarme, en vez de echarlo en el carrito, ¡me lo eché en el bolso!. Lo increible es que, ninguna de las señoritas que colocaban productos en esa sección (hago la compra al mediodía y como hay poca gente siempre están reponiendo) me vio, ni tampoco pitó el bolso al salir del supermercado. Yo volví a casa tan tranquila, coloqué la compra y me olvidé. Fue horas más tarde, mientras me estaba duchando, cuando me acordé del famoso desodorante. No recordaba haberlo echado a la cesta, y tampoco haberlo pagado, pero estaba segura de no haberlo devuelto al estante... Una ligera sospecha empezó a invadir mi pensamiento: ¿no me lo habré echado al bolso?... Efectivamente, me envolví en la toalla y fui a rebuscar en su interior ¡¡increible!! estaba allí...  

Después de esto sólo pienso que menos mal que no me pilló nadie, no creo que hubiese colado la excusa de que el estrés en el trabajo conduce a meterme cosas en el boso sin darme cuenta...

 

11/03/2008 15:22 Autor: barahonasfamili. Tema: marisa.

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Autor: Marisa

Por cierto, según parece, en la lista renovada de pecados que ha sacado el Vaticano, robar sigue siéndolo...

Fecha: 11/03/2008 15:27.



Autor: Carlos (compañero sentimental de Marisa)

Me pregunta Carlos si entre nuestros apellidos está "Flanders"

Fecha: 11/03/2008 15:29.



Autor: cote

Menuda Mangui tas hecha!!!!!!!!!

Fecha: 11/03/2008 21:38.



Autor: Pedro

Yo te lo explico: como llevas tanto tiempo excavando y esquilmando tesoros de la humanidad, se están dando en tu organismo los primeros síntomas de cleptomanía. Es tu encéfalo el que te dice: "noooo, lo echaste sin querer en el bolsooooo". Pero en realidad ya eres una cleptómana empedernida sin tu saberlo. Procuraré no dejar la cartera a la vista cunado vaya a casa, no vaya a ser que la "eches en el bolso" sin darte cuenta.

Fecha: 12/03/2008 11:00.


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